Científicos que han estado desentrañando el ADN de los etíopes modernos encontraron pistas consistentes con la leyenda de la reina de Saba.
Se dice que la soberana visitó Jerusalén y tuvo un hijo, Menelik, con el rey Salomón, del antiguo Israel, hace 3.000 años.
Investigadores genéticos de Reino Unido y Etiopía afirman que los genomas de algunos etíopes tienen un parecido sorprendente a las poblaciones de Israel y Siria, y que esta mezcla genética data de aproximadamente 3.000 años.
La leyenda de la reina de Saba y el rey Salomón está relatada en el libro etíope del Siglo XIII “Kebra Nagast” o Libro de la Gloria de los Reyes de Etiopía, además de estar también mencionada en la Biblia y en el Corán.
(BBC)










